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sábado, junio 09, 2012

Café Literario: Criadas y Señoras



Skeeter, de veintidós años, ha regresado a su casa en Jackson, en el sur de Estados Unidos, tras terminar sus estudios en la Universidad de Misisipi. Pero como estamos en 1962, su madre no descansará hasta que no vea a su hija con una alianza en la mano.

Aibileen es una criada negra. Una mujer sabia e imponente que ha criado a diecisiete niños blancos. Tras perder a su propio hijo, que murió mientras sus capataces blancos miraban hacia otro lado, siente que algo ha cambiado en su interior. Se vuelca en la educación de la niña que tiene a su cargo, aunque es consciente de que terminarán separándose con el tiempo. Minny, la mejor amiga de Aibileen, es bajita, gordita y probablemente la mujer con la lengua más larga de todo Misisipi. Cocina como nadie, pero no puede controlar sus palabras, así que pierde otro empleo. Por fin parece encontrar su sitio trabajando para una recién llegada a la ciudad que todavía no conoce su fama.

A pesar de lo distintas que son entre sí, estas tres mujeres acabarán uniéndose para llevar a cabo un proyecto clandestino que supondrá un riesgo para todas. ¿Y por qué? Porque se ahogan dentro de los límites que les impone su ciudad y su tiempo. Y, a veces, las barreras están para saltárselas.


Último libro del Café Literario que se suspende hasta octubre con la vuelta al cole.

La tertulia fue interesante, como siempre, y se comentó además de la novela, de personajes como Martín Luther King, Rosa Parks e incluso Barak Obama... impensable la figura de un presidente negro en la época en la que está escrito el libro.

Su lectura fue interesante y amena, planteándote además las injusticias raciales que se producían y que ¿se siguen produciendo hoy en día?

Para entretenerse y reflexionar a la vez. Totalmente recomendable.

Sonríe y Sueña
Olly

domingo, abril 29, 2012

Café Literario - La dicha de vivir

El lunes pasado fue el Café Literario... y mañana tengo una entrevista de trabajo, pensaba ponerme esto, lo que me puse para el café, qué os parece?



El libro seleccionado fue La dicha de vivir, de Clara Lejeune-Gaymard. La autora, hija de Jérome Lejeune, hace una apasionada biografía del trabajo de su padre, quién en 1959 descubrió el cromosoma 21,responsable del Síndrome de Down.


La tertulia fue larga y apasionada, no sólo sobre el descubrimiento de este cromosoma sino también sobre el aborto.Yo, la verdad es que no me pronuncié, pienso que nadie puede juzgar lo que en un momento dado una persona puede llegar a decidir... Nada es blanco o negro.

Sonríe y Sueña
Olly

P.D. Por favor cruzar los dedos por mí, mañana os cuento!!!!

martes, marzo 27, 2012

Café Literario: Mi hermana vive en la repisa de la chimenea

El pasado jueves me dejaron el libro que tocaba leer para la tertulia.
Me levanté con un catarrazo impresionante y después de estar en el parque con el peke, fuimos a casa y como estábamos solitos, mi santo estaba de viaje, pues me acosté con mi niño pronto pronto, él cayó rendido rápidamente y yo me puse a leer... serían las nueve y pico de la noche...

Y leí, y empecé a poner post-it verdes, y seguí leyendo...
A las 22:30 me tomé un vaso de leche y una pastilla, creo que fue un Nolotil, y seguí leyendo, y seguí poniendo post-it verdes...

Y seguí leyendo, y empecé a llorar, y seguí poniendo post-it verdes, y seguí leyendo y llorando... y se acabó el libro. Me levanté, me lave la cara y dije en voz alta: Simplemente maravilloso.

De verdad es la historia más tierna que recuerdo haber leído... fantástica.

Aquí están los post-it verdes, como el libro no era mío he escrito mucho, para recordarlo, para no olvidarlo...




Te niegas a admitirlo y sigues afectado por el shock. Me dijo: Un día te vendrá de golpe y llorarás.Parece ser que no he llorado desde el 9 de septiembre de hace casi 5 años, que fue cuando ocurrió lo de Rose. El año pasado, papá y mamé me mandaron ver a esa señora gorda porque les parecía raro que yo no llorara por aquello. Me habría gustado preguntarles si ellos llorarían por alguien de quien no se acuerdan, pero me callé.

De eso es de lo que parece que nadie se da cuenta.


A veces, al despertarme, me olvido de que ella no está, y entonces me acuerdo y el corazón se me cae como cuando se te escapa un escalón o tropiezas con un bordillo. Luego me vuelve todo de golpe.

El corazón volvió a estrellárseme contra el pecho haciéndome un agujero negro por el que mi felicidad se derramó por todo el suelo de de la clase.

Imagínate una sombra sin persona me respondió.

Tu sonrisa hace que mi alma toque el cielo.
Tu fuerza me da valor para volar.
Subo como una cometa, atado y libre.
Tu amor hace brotar lo mejor de mí.

Las hojas de los charcos parecían peces muertos. Todo el verde se había vuelto marrón y morado, como si los montes tuvieran cardenales. A mí me gusta el mundo así. El verano me resulta un poco demasiado brillante. Un poco demasiado alegre. Las flores bailando y los pájaros cantando como si la naturaleza estuviera haciendo una fiesta. El otoño es mejor. Todo está un poquito más mustio y no se siente uno como si lo estuvieran dejando aparte de la diversión.

Paré de dar golpes en el suelo. Me puse de pie con las rodillas temblando. Me acerqué a Roger y esta vez su cuerpo medio muerto no me dio miedo. Quería cogerlo en brazos. No quería dejarlo marchar nunca. Quería hacerle miles de caricias. Darle un millón de abrazos. Decirle todas las cosas que debería haberle dicho cuando él todavía podía oír mi voz.
Echaba de menos a mi gato. Lo echaba de menos tanto que el fuego de la garganta y el de las mejillas se me extendieron hasta los ojos haciendo que me ardieran también. Me empezaron a gotear. No gotear. A llorar.
Lloré. Por primera vez en cinco años. Y mis lágrimas plateadas iban cayendo sobre el pelo naranja de Roger.

Pero sabía que tenía que hacer algo. Roger se merecía un funeral como está mandado. Pensé en mi hermana que estaba sobre la repisa de la chimenea. Sería agradable que mi gato estuviera también allí. Me imaginé una urna naranja con las cenizas de Roger dentro. Así podría seguir hablando con él y acariciarlo y abrazarlo siempre que quisiera. Y de repente lo comprendí. De repente lo pillé. Por qué Rose estaba en la urna de la repisa de la chimenea. Por qué a papá le costaba tanto esparcir sus cenizas en el mar. Por qué le ponía tarta en los cumpleaños, por qué le abrochaba el cinturón de seguridad y por qué colgaba un calcetín junto a la urna en Nochebuena. Le resultaba demasiado difícil desprenderse de ella. La quería demasiado para decirle adiós.

No dije de pronto. No lo hagas. Los dedos de papá se cerraron alrededor de las últimas cenizas. Qué dijo respirando con dificultad, con la cara más blanca que toda la nieve que nos rodeaba. No lo hagas repetí. Quédate con ésas. Papá sacudió la cabeza. Rose ya no está dijo con dificultad. Levantó en alto las cenizas. Esto no es ella. Paré de llorar. Ya lo sé dije. Pero lo fue. Fue parte de su cuerpo. Deberías guardarlas. Sólo unas pocas. Papá me miró y yo le miré a él y algo grande pasó vibrando entre nuestros ojos. Dejó caer aquellas últimas cenizas en la urna dorada.

Salí del colegio y el cielo estaba turquesa y el sol enorme y dorado. Parecía una pelota de playa inmensa flotando en un mar de azul perfecto. Tuve la esperanza de que aquel sol fuera lo bastante fuerte para llegar hasta debajo de la tierra. Esperaba que Roger sintiera en su cuerpo el calorcito. Esperaba que no tuviera miedo ni se sintiera solo en su tumba. Entonces me dio un dolor agudo en el pecho, como cuando te indigestas porque has comido demasiados trozos de pizza en uno de esos sitios tipo bufé. Me apoyé en un muro y me puse la mano en el corazón y esperé a que se me pasara. Fue disminuyendo hasta quedarse en un dolor apagado, pero no se me quitó.

Aquí es donde está enterrado Roger dije señalando a un rectángulo de barro fresco que había en el jardín de atrás. Justo ahí debajo. Sunya se arrodilló y tocó la tumba. Era un encanto de gato. Yo me acuclillé. El más encantador del mundo respondí. Estiró la mano y me miró el anillo del dedo corazón. Hay una cosa que no sabes dijo en ese tono bajo que me ponía la carne de gallina. Sobre los anillos. Me quedé mirando la pequeña piedra marrón. Qué pregunté. Qué les pasa. Sunya miró alrededor por el jardín para comprobar que no había nadie escuchando, luego me agarró de la camiseta y tiró de mí. Pueden hacer que las cosas revivan susurró. No dije nada aunque tenía un millón de preguntas. Pero sólo por la noche. Si ponemos las dos piedras juntas encima de la tumba de Roger, cuando el reloj dé las doce, él tendrá el poder de salir de debajo de la tierra y ponerse a cazar ratones y a jugar en el jardín. Yo empecé a sonreír. Y vendrá a verme a mí le pregunté. Pues claro dijo Sunya. Eso es parte de la magia. Saltará a través de tu ventana y se tumbará a tu lado y ronroneará. Estará todo calentito y peludo pero desaparecerá en cuanto te despiertes. Se volverá a su cama de debajo de la tierra y se pasará el día entero durmiendo para tener un montón de energía para la próxima aventura de medianoche.
No era verdad pero daba la mismo. Me hacía sentirme mejor. Sunya se quitó su anillo de Blue-Tack y me sacó a mí el mío del dedo. Luego apretó la piedra blanca contra la piedra marrón mientras yo cavaba un pequeño agujero en la tumba. Besó los anillos y luego yo los besé también y los echamos sobre la tumba. Los cubrimos de nieve y barro y nuestros dedos se tocaron cuatro veces. Sunya colocó encima de todo la flor roja. Ahora Roger es un gato mágico dijo y el dolor del pecho se me quitó un poco.

Quiero decirte una cosa dije. Una cosa importante. Jas le acarició a Burt el pelo. Sabes la canción que cantaste en el concurso. Ella asintió despacio. Eso es exactamente lo que yo siento contigo. A Jas se le saltaron las lágrimas. Aquella pintura de uñas debía de ser fortísima para hacer que le llorarán los ojos. Tu fuerza me da valor para volar...


Sonríe y Sueña
Olly

jueves, marzo 22, 2012

Café Literario:Cuida de mamá

El lunes que viene es el Café Literario, y leyendo el libro que toca, me he acordado que había preparado esta entrada y no la había publicado... así que...

El pasado lunes fue el Café Literario. El libro de la tertulia era "Cuida de mamá" de Shin Kyung-Sook. Una bella historia que ensalza el amor de una madre.



Park So-nyo, una humilde campesina, ha sido durante toda la vida una abnegada madre de familia, una mujer que siempre lo ha sacrificado todo para dar una educación a sus hijos. Ahora, tras haberse perdido en la estación central de Seúl cuando iba a visitar a sus hijos a la ciudad, su búsqueda desesperada se convierte en un encendido elogio de los lazos familiares lleno de emoción. Una novela que cautivará a todos los lectores por su sencillez, sinceridad y la honestidad de su mensaje universal que ensalza la figura materna.

Personalmente debo reconocer que fui incapaz de acabarla, me resultó sumamente dura. En la primera parte me acordé muchísimo de mi madre y después ya me fue imposible alejarme de la tristeza que me invadía cada vez que abría el libro.

La tertulia, como siempre, fue interesante, me gusta escuchar las opiniones de mis compañeras, ver que a veces coincides y otras no, siempre desde el respeto y la tolerancia.

Y por último, el momento moda...







Sonríe y Sueña
Olly

domingo, marzo 04, 2012

José Luis Olaizola

El jueves pasado asistí a una conferencia del escritor y fundador de la Ong Somos Unos José Luis Olaizola.



Reconozco que sólo conocía de su obra su último libro "La niña del arrozal" ya que fue el primer libro que leí en la tertulia del Café Literario. Una bella historia escrita de forma sencilla en la que protagonista Wichi, huye con la ayuda de la bondadosa Siri de las garras de su abuela que quiere venderla a un prostíbulo. Un relato conmovedor de bondad y superación.



Quedé fascinada al escucharle contar su historia, cómo le piden los derechos de autor de Cucho para su publicación en Tailandia, y como él más por pereza que por generosidad, los cede y a raíz de esa primera colaboración llega a fundar con su familia su Ong Somos Uno en la que ayudan a escolarizar a miles de niñas tailandesas para así salvarlas de caer en las redes de prostitución infantil. Podéis leer su historia en la página web de su Ong Somos Uno.

Por último os dejo unas fotos de cómo asistí a la conferencia:







Sonríe y Sueña
Olly

lunes, febrero 06, 2012

Todos Queremos El Cielo

Éste es el título del libro que acabo de leer. La autora es Els Beerten y la novela ha obtenido los premios más prestigiosos de Holanda y Bélgica.



Una historia conmovedora, de fácil lectura, sobre la amistad, la importancia de perseguir los sueños y reinventarse a uno mismo y, de cómo los problemas y vicisitudes de un individuo afectan a las personas que le rodean, especialmente, a la familia.

...He invitado a dos oradores que os hablarán de qué posibilidades hay de salvar a nuestro pueblo. Os hablarán de su organización, la Unión Nacional Flamenca, conocida como UNF. Seguro que ya habéis oído hablar de ella. Juntos podréis hacer grandes cosas. Sería un crimen que los rusos ganaran la guerra. Sería un infierno, muchachos, el infierno sobre la tierra -hizo una pausa-. Y todos queremos el cielo, ¿verdad?

Cómo se puede apreciar en el párrafo superior presenta una visión distinta de lo que fue la II Guerra Mundial en la que no todos los que combatieron en el bando alemán eran conscientes de la barbarie de los nazis ni luchaban por los mismos intereses o ideales.

Este libro, en concreto, lo leí para el "Café Literario" del que formo parte. Los últimos lunes de cada mes nos reunimos un grupo de mujeres para tomar un café y debatir sobre el libro que previamente hemos leído. Ya he participado en 4 ocasiones y encuentro esta actividad muy interesante. La tertulia estaba prevista para el 30 de enero y no pude asistir porque estaba en Bilbao, enterrando a mi amatxu, mi abuela materna.

¿Por qué hay que rezar por un héroe? Los héroes van al cielo por sí solos. A no ser que todos nos engañemos y simplemente finjamos que hay un cielo.

Mi amatxu no era ninguna heroína, pero estoy segura de que subió al cielo junto con mi madre, su hija, y demás seres queridos. Llevaba mucho tiempo malita, hacía años que sin llegar a tener Alzheimer había perdido la cabeza, gracias a Dios no sufrió la pérdida de su hija, simplemente no fue consciente de ello. Yo la quería mucho, había vivido muchos años de mi niñez con ella, veranos de pueblo, de los de calle y bicicleta. Sentí ir perdiéndola poco a poco, según se apagaba su luz y dejaba de ser ella.

Fue un funeral muy emotivo, como lo fue el de mi madre, se intensificó mi dolor, ese que no remite y que me provoca, desde hace ya dos años, su ausencia. Sentí que se rompía otro eslabón más, que la familia va desapareciendo y que, nosotros, los de antes, nunca volveremos a ser los mismos.

-Necesita un milagro -decía-, un milagro para volver a reír.

Yo necesité un milagro, mi hijo fue mi milagro, mi hijo me devolvió la risa, me llenó de energía y es por ello que lo más doloroso de estos días ha sido el desprecio de una persona querida a mi niño. Debimos tener un malentendido o una desavenencia y llevábamos tiempo sin hablarnos. De esas cosas tontas que se van dejando y, un orgullo estúpido te impide levantar el teléfono e iniciar un acercamiento. No me importó que fuese fría en el saludo, que no me devolviese el abrazo, contaba con ello, pero, que no mirase al niño, a mi niño, que no le hiciese una carantoña...

No sabía que el desprecio hacia un hijo podía doler tanto, mucho más que el desprecio hacia uno mismo. La maternidad me ha cambiado en muchas cosas, se ve que ésta es una de ellas.

...siempre me ha dicho que si amas a alguien, es para siempre. Que el corazón no olvida nada, por muy lejos que esté o muy difícil que sea el camino.

Yo seguiré buscando y recorriendo muy camino y encontraré el momento de poder compartirlo.

Sonríe y Sueña
Olly