Así me pasé la mañana del jueves... mi mundo se tambaleó y me dejó una sensación inmensa de mareo en el estómago.

Se levantó temprano y me dijo que no se encontraba bien, que marchaba a una reunión. Una hora y media más tarde me llamó, me preguntó si estaba en casa, le dije que sí, que se encontraba peor, que íbamos al médico... Éste nos mandó a urgencias, sin decirnos muy bien a qué se debían esos terribles dolores de estómago.
Le dejé en la puerta de urgencias y fui a aparcar el coche. Cuando volví toda asustada ya estaba en un box, con el camisoncillo puesto y una vía en la mano derecha... se habían dado prisa.
Un sudor frío me recorría todo el cuerpo, a mi mente llegaban imágenes de otras urgencias, de otro hospital, de momentos de angustia... y tristeza.
Le hicieron análisis, radiografías... por fin vino el médico, un cólico renal... doloroso pero nada grave... Le administraron calmantes y se relajó, se le pasaron los dolores y empecé a sentirme bien, a tranquilizarme... a ocuparme de cosas más triviales cómo organizar la recogida del niño en la guarde, a llamar a mi suegra...
Siempre he sido consciente de lo mucho que quiero a mi marido, aunque a veces le mandaría a la porra, aunque a veces sea un borde, aunque a veces sea simplemente hombre... pero, en esa mañana, en esas horas, fui realmente consciente de lo muchísimo que significa en mi vida, de lo importantísimo que es para mí, de lo enamorada que sigo estando de él...
Sonríe y Sueña
Olly
P.D. Todo el personal del hospital de León, auxiliares, enfermeras, médicos... fueron amabilísimos.